Lucir fabulosa 24 horas al día es una tarea complicada. Y es muy desalentador cuando todos los esfuerzos gastados son
en vano debido a un malentendido o un pequeño error.
La eterna pregunta "¿Qué me pongo?", una taza de café ya frío en una mano y una brocha para aplicar colorete en otra y, por arte de magia, ya se hizo tarde para llegar al trabajo. ¿Te suena familiar? En esta situación, no hay tiempo para lucir impecable. Pero todo habría sido más sencillo si hubieras preparado la ropa desde la noche anterior.
2. Ropa que no combina con el clima
3. Ropa que no va al caso
Caminar en zapatos de tacón por calles empedradas o ir con un vestido de gala al trabajo. El precio y la marca no importan, simplemente no van al caso y no combinan con la ocasión. Al final de cuentas, incluso te sentirás incómoda. Intenta descubrir con anticipación cuál sería el código de vestimenta del evento al que piensas asistir. No te dejes llevar por las ganas de estrenar lo más pronto posible tu vestido recién comprado, escucha tu sentido común y espera una ocasión especial para estrenarlo.
4. Ropa de la talla equivocada y que no combina con tu figura
Tal vez todas las chicas tengan en el clóset un pantalón de mezclilla que sueñan con que algún día les quede bien. Lo importante es que no te lo pongas antes de tiempo. Tampoco busques rebajas ni estar al tanto de las últimas tendencias de la moda. Por su culpa en tu guardarropa pueden aparecer prendas que te queden "un poquitín" pequeñas, grandes o no vayan con tu figura.
5. Pequeñas desventajas
6. Ausencia de accesorios
Puedes lucir increíble incluso vistiendo un simple pantalón de mezclilla y un suéter. Pero todo se trata de accesorios. Debes saber elegirlos correctamente. Puede ser solo un detalle: una bufanda, un cinturón e incluso bisutería. Lo importante es que no sean demasiados y no pretendan imitar los metales preciosos.
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